Investigadores del Centro Esther Koplowitz descubren la “caja negra” del cáncer

Ene 26, 2026 | Avances científicos

Un equipo internacional de científicos del Centro Esther Koplowitz de Barcelona ha logrado un avance que puede transformar la forma en que se estudia y trata el cáncer: ha desarrollado una metodología basada en la epigenética del ADN que permite reconstruir la historia evolutiva de los tumores desde su origen hasta su progresión clínica. Este progreso, descrito como la “caja negra del cáncer”, ofrece una nueva perspectiva para comprender cómo se desarrolla y evoluciona la enfermedad. 

El trabajo fue publicado recientemente en la revista científica Nature tras analizar 2.000 muestras de pacientes con leucemias y linfomas y ha demostrado que las marcas epigenéticas —modificaciones químicas del ADN llamadas metilación fluctuante— contienen información que revela tanto el momento en que se originó un tumor como su trayectoria de crecimiento y diversificación

Quiénes son los investigadores detrás del hallazgo

La investigación fue coordinada por Iñaki Martín‑Subero, investigador ICREA y jefe del grupo de Epigenómica Biomédica del IDIBAPS, y Trevor Graham, director del Centro de Evolución y Cáncer del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres. 

Los primeros autores de la publicación son Calum Gabbutt y Martí Duran‑Ferrer, quienes trabajaron en estrecha colaboración con equipos de España, Reino Unido, Suecia, Suiza y Estados Unidos. En total participaron 21 investigadores de 15 instituciones, lo que convierte al estudio en un ejemplo destacado de colaboración científica internacional. 

Gracias al uso de modelos matemáticos avanzados y el algoritmo desarrollado, llamado EVOFLUx, los científicos pudieron interpretar los patrones de metilación del ADN y reconstruir el origen, la velocidad de crecimiento y la diversidad celular de los tumores con una precisión sin precedentes. 

Este enfoque permite no solo conocer mejor la biología de la enfermedad, sino también predecir cómo probablemente evolucionará un cáncer en un paciente concreto, lo que llamamos «caja negra del cáncer», un avance con un enorme potencial para mejorar la toma de decisiones clínicas en el futuro. 

Un paso hacia la medicina personalizada

El cáncer no comienza en el momento del diagnóstico clínico: con frecuencia se desarrolla silenciosamente durante años y deja huellas moleculares en el ADN que pueden ahora ser leídas y analizadas. Gracias a este avance, los oncólogos podrían anticipar el curso de la enfermedad y elegir tratamientos más eficaces adaptados a cada paciente, incluyendo estimaciones de cuándo será necesario iniciar terapia en determinados tipos de cáncer, como la leucemia linfática crónica. 

Aunque este método aún no está disponible de forma rutinaria en la práctica clínica, los autores señalan que podría tardar algunos años en integrarse en entornos hospitalarios, una vez que empresas biomédicas y servicios de salud colaboren para llevarlo del laboratorio al uso clínico. 

El Centro Esther Koplowitz: un espacio de excelencia científica

Este tipo de investigación avanzada se desarrolla en entornos de colaboración científica como el Centro Esther Koplowitz de Barcelona, un espacio dedicado a la investigación biomédica que ha sido construido, equipado y donado al Ayuntamiento de Barcelona por la Fundación Esther Koplowitz. El centro trabaja en múltiples líneas de investigación en áreas como oncología, enfermedades complejas y bioingeniería, facilitando proyectos de alto impacto que combinan ciencia básica y clínica.

Vista exterior del Centro Esther Koplowitz, donde se llevó a cabo una investigación sobre un tratamiento para destruir células cancerosas

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