Investigadores del Clínic-IDIBAPS, trabajando en el Centro Esther Koplowitz de Barcelona, han demostrado que las nanopartículas lipídicas cargadas con ADN pueden activar el sistema inmunitario dentro del tumor y potenciar de forma significativa uno de los tratamientos más prometedores de la oncología actual.
Hay tumores que saben esconderse. No porque sean invisibles, sino porque consiguen silenciar al sistema inmunitario que debería atacarlos. Los especialistas los llaman tumores «fríos»: entornos con poca actividad inmune donde los tratamientos de inmunoterapia, por muy avanzados que sean, llegan sin encontrar terreno preparado.
Hacer que esos tumores «se enciendan» — que el sistema inmune los reconozca y los combata — es uno de los grandes retos de la oncología moderna. Y un equipo de investigadores del Clínic-IDIBAPS acaba de dar un paso relevante en esa dirección.
Qué han descubierto y cómo funciona
El estudio, publicado en la revista científica JCI Insight en marzo de 2026, ha sido coliderado por Sònia Guedan, jefa del grupo de Inmunoterapias Celulares para el Cáncer del IDIBAPS, junto a Alba Rodríguez-Garcia, una de las primeras autoras del trabajo.
La hipótesis de partida era clara: si se consigue introducir en el tumor una señal de alarma que active los mecanismos innatos del sistema inmunitario, los tratamientos de inmunoterapia que ya existen podrían funcionar en muchos más pacientes.
Para lograrlo, el equipo utilizó nanopartículas lipídicas — estructuras microscópicas de grasa similares a las empleadas en algunas vacunas de ARNm — cargadas con fragmentos de ADN no codificante. Al administrarse, estas nanopartículas actúan como una señal de alerta dentro del tumor: el organismo las detecta como una amenaza, activa sus defensas y desencadena una respuesta inmunitaria que, de otro modo, el tumor había logrado suprimir.
El resultado es que el entorno tumoral pasa de «frío» a «caliente»: con más linfocitos citotóxicos presentes, mayor producción de citocinas y un crecimiento tumoral significativamente reducido.

Por qué es relevante: la sinergia con la inmunoterapia existente
Los inhibidores de puntos de control inmunitario — fármacos como el pembrolizumab o el nivolumab — han supuesto una revolución en el tratamiento de varios tipos de cáncer. Sin embargo, una parte importante de los pacientes no responde a estos tratamientos, precisamente porque sus tumores presentan poca actividad inmune previa.
Lo que el estudio demuestra es que las nanopartículas con ADN pueden funcionar como un «preparador del terreno»: aplicadas antes o junto a estos fármacos, amplifican su eficacia de manera notable. Y lo que es especialmente significativo: la sinergia funciona también en modelos resistentes a la inmunoterapia convencional, sin aumentar los efectos adversos y, en algunos casos, permitiendo incluso reducir la dosis de nanopartículas sin perder eficacia.
Los experimentos se realizaron en modelos animales de tres tipos de cáncer: carcinoma hepatocelular, leucemia mieloide aguda y melanoma, lo que sugiere que la estrategia podría tener aplicación en distintos tipos tumorales.
Dónde ha tenido lugar esta investigación
Este trabajo ha sido posible en el Centro Esther Koplowitz de Barcelona, un edificio de siete plantas situado junto al Hospital Clínic, construido, equipado y donado íntegramente por la Fundación Esther Koplowitz. Inaugurado en 2010, el centro alberga hoy a más de 300 investigadores distribuidos en 106 grupos de investigación, y genera cerca de 1.400 artículos científicos originales al año.
El primer director del centro, el doctor Vicente Arroyo, lo resumió con claridad: «Sin Doña Esther no existiría el centro y el hospital Clínico seguiría teniendo 14 investigadores por metro cuadrado y el rendimiento científico sería muchísimo menor.»
El Centro Esther Koplowitz no es solo un edificio. Es la infraestructura que hace posible que descubrimientos como este ocurran.

Qué viene después
El equipo del Clínic-IDIBAPS prevé continuar los estudios preclínicos para identificar qué tipos de tumor se beneficiarían más de esta estrategia, y explorar la posibilidad de trasladarla a ensayos clínicos iniciales en humanos. En paralelo, la tecnología de nanopartículas abre la puerta a incorporar otras moléculas inmunomoduladoras o a adaptarlas para dirigirlas a tipos de tumor concretos.
La investigación se ha llevado a cabo en colaboración con Spark Therapeutics, empresa del grupo Roche, que ha contribuido al desarrollo y caracterización de las nanopartículas.
En resumen
Un estudio del Clínic-IDIBAPS demuestra que las nanopartículas lipídicas cargadas con ADN pueden transformar tumores resistentes en tumores accesibles para la inmunoterapia. La investigación, realizada en el Centro Esther Koplowitz de Barcelona, abre una vía prometedora para ampliar el número de pacientes que se benefician de uno de los avances más importantes de la oncología moderna.
Fuente: Yum S. et al. «DNA delivered by lipid nanoparticles induces CD8+ T cell–dependent antitumor responses and enhances anti–PD-L1 therapy». JCI Insights, marzo de 2026.
Artículo publicado en el IDIBAPS: leer aquí.

