El pasado mes de abril nos dejaba Mario Ferrer, barítono alcoyano de 91 años y una de las voces más elegantes que ha dado la lírica española. Compartió escenario con Plácido Domingo, José Carreras, Montserrat Caballé y Alfredo Kraus. Defendió la Zarzuela con rigor y cariño durante décadas, en un repertorio que abarcaba desde La del manojo de rosas hasta Los gavilanes, sin renunciar nunca a la ópera internacional.
Y para la Fundación Esther Koplowitz, Mario Ferrer no es solo un nombre en los anales de la lírica. Es también un recuerdo muy cercano. Tuvo la generosidad de actuar en nuestra residencia Nuestra Casa de Collado Villalba, en el marco de Los Viernes de la Residencia, el programa cultural impulsado por nuestro amigo Javier López Galiacho. Y lo hizo acompañado de su hijo, el tenor Miguel Ferrer, en lo que fue uno de esos momentos mágicos e irrepetibles que el tiempo no borra. Padre e hijo, sobre el mismo pequeño escenario, compartiendo lo que más querían: la música.

En estos momentos de pérdida, queremos trasladar nuestro más sincero pésame a su esposa, Isabel Ferrer Martí, y a su hijo, el tenor Miguel Ferrer, que tan bien conocemos en esta casa. Miguel lleva en la voz el legado de su padre, y en eso hay algo muy hermoso: la música que Mario sembró sigue sonando a través de él.
Nuestro cariño y nuestro abrazo a toda su familia.


Para leer el obituario completo, os recomendamos el precioso artículo que le ha dedicado Javier López Galiacho en El Cierre Digital: Mario Ferrer, la otra voz de Alcoy.

